Pies olorosos
Martes 28 de Abril, 2009
Una vez en mi casa me pinché con algo en el pie. Llegaba tarde al cole entonces me puse el calcetín y la zapa a toda prisa y salí con una espina, una astilla o algo así clavada en el pie. Me dolía tanto que le pedí a la seño, por favor, que me dejase quitarme la zapa. Me dejó, obviamente, pero la peor parte es que como salí de casa tan apurada me olvidé de echarme mi spray para el olor de pies y cuando me quité la zapatilla… ¡me olían los pies terriblemente mal! Todos me miraron de repente, ¡qué mal! Y además, en el banco de al lado se sentaba el chico que me gustaba, se empezó a morir de la risa y a decir “ay, Candela”. Yo también me queria morir pero… ¡de corte! ¡Glups!
Candela

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