Tenías que contarnos alguna situación tuya en la que hubieras contado la verdad sobre algo y no te hubieran creído y las cuatro mejores ganaban un DVD con la edición limitada de la peli Starstruck. ¡Aquí van las cuatro afortunadas y sus historias! ¡Enhorabuena, chicas CT!
La cámara de la verdad
Una vez mi madre tenía un ordenador portátil y se fue a echar una siesta, yo estaba en el estudio y ahí estaba el ordenador y estaba tan pegado al bordillo… ¿Qué pasó?, que se cayó al suelo. Como yo estaba ahí, me echaron la culpa, no me creyeron y me castigaron, pero yo decía que no había sido y era verdad, y no me creyeron. Pero coincidió que yo estaba ensayando gimnasia rítmica en el estudio y lo estaba grabando con una cámara de video, entonces se descubrió que no había sido yo y me pidieron perdón. (Elena Leiva Jusmet, 9)
Un casting televisado
Cuando me presente al casting de Cántame una canción de Telecinco me dijeron que lo había hecho muy bien y que me llamarían para ir a grabar el domingo. Al día siguiente se lo conté a todos mis amigos de clase pero nadie me creyó. Les dije que si no se lo creían que me viesen en la televisión el martes. El miércoles llegaron todos pidiéndome perdón. ¡¡¡Es que yo nunca miento!!! (Elena Alberdi, 10)
La prueba del delito
Una vez le tiraron una bola de papel a la maestra, la bola estaba pintada con dibujos , como yo estaba dibujando también y la tiraron cerca de donde yo estaba, todos dijeron que había sido yo. Como no tenía ninguna prueba, me llevaron con el director y casi me ponen un parte. Menos mal que la bola que habían tirado también tenía chicles pegados y yo no tenía chicles. Me registraron la mochila para comprobarlo y vieron que lo que yo estaba dibujando no tenía nada que ver con los otros dibujos. Entonces registraron todas las mochilas y las libretas y el niño tenía dibujos como los de la bola, también tenia chicles y le pillaron. Era mi compañero de al lado y la profe le castigó por mentir. (Lara Tejedor, 13)
Nadie creía en mi historia de love
A mí me sucedió algo parecido a la peli. Antes de comer fui al baño para lavarme las manos, y mientras iba volvía, vi al chico que me mola, que casualmente era el guay del curso. El hueco para pasar era tan pequeño que me dijo: “Celia, las damas primero”. Yo me reí, pasé, y le di las gracias. Él me dijo que si tenía un momento y yo le dije que sí. Me fui con él a una esquina y me dijo que yo le molaba que si quería ser su novia. Yo encantada le dije que sí y después de hablar y lavarme las manos me fui con mi pandi. Se lo conté a mis amigas, pero ellas se burlaron diciéndome que dejara de soñar. Pasaron un par de días burlándose de mí, pero al tercer día mi novio me llamó y delante de la pandi me regaló una pulsera y me plantó un beso. Mis amigas se quedaron boquiabiertas, y algunas muertas de envidia. Desde entonces me creyeron, y yo sigo con él, ¡ya llevamos medio año!
(Celia Sierra, 11)