Mª Jesús Ruiz Hernández
Yo tuve un hámster muy bonito, color marrón dorado, con la barriguita blanca y los ojitos como bolitas de pimienta.
Lo sacábamos a pasear, lo bañábamos, le dábamos vitaminas y le comprábamos unas cosas especiales para que se afilara los dientecillos.
En uno de sus paseos diarios, se nos escapó,y el buen hombre (Truki se llamaba el pillín) se metió detrás del mueble del salón. Mi tía,en una ocasión le contó a mi madre que el hámster de mi prima se metió detrás del mueble y se comió todos los cables que había, de televisión, teléfono… todo lo que pilló.
A mi madre le entró la locura y fue a por el aspirador. Quería aspirar a mi hámster! Yo pensando que si lo aspiraba por la cabeza se le iban a salir los ojitos! Me puse a llorar,y parece que Truki entendió mi desesperación, y previo pago de una pipa, vino hacia mí, y lo pude coger.
Ahora todos se ríen, pero yo lo pasé muy mal. Ahora echo de menos a mi Truki.
Mara Elmering Lorenz
Os voy a contar una cosa que me pasó con mi mascota, que se llamaba “Kira”. Era un viernes por la tarde y yo había quedado con mi amiga para ir a pasear con mi madre. Mi madre nos dijo que iríamos al supermercado para comprar la cena porque ella se tenía que ir a trabajar y nos compró espaguetis a la carbonara (los preferidos de las dos) pero de los que se meten en el microondas. Fuimos a casa y mi madre se arregló y se fue a trabajar. Entonces nos quedamos solas, bueno, con mi perrita “Kira”, que es un poco traviesa.
Metimos los espaguetis en el microondas y preparamos una masa plegable delante de la televisión ¡claro, no nos íbamos a perder ‘Hannah Montana’! Pusimos los espaguetis en la mesa y nos fuimos a la cocina a hacernos un zumo de naranja y, cuando vinimos, mi perra se estaba comiendo mis espaguetis con todo el morrito blanco de la salsa carbonara, ¡nos hizo mucha gracia! Al final mi amiga me dio un poco de sus espaguetis pero las dos nos quedamos con hambre, por suerte teníamos un helado de postre riquísimo.
Yuli Guzmán
Mi mascota es una perra y se llama Chispa, es de raza Jack.
Un dia mi perrita y yo íbamos de paseo al parque y mi madre me había mandado a comprar pan. Como no dejan pasar perros a la panadería, la dejé fuera sin atarla (no la até porque es muy buena perra). Cuando salí había una perra allí, pero no era mi perra, era otra. Lo sabía porque mi Chispa tiene un collar.
¿Dónde estaría mi Chispa? ¿ y qué hacía con esa perra? Busqué si tenía alguna dirección pero nada
¿de quién sería?
Fui a mi casa sin llevármela, no sabía lo que hacer, se lo conté a mi madre y ¿saben lo que hizo? Se puso a reír. Yo no sabía lo que pasaba y se lo pregunté y me dijo: “Yuly, todo esto era una broma y una lección por dejar a Chispa fuera ¡SIN ATAR!”. Yo le pregunté: “¿Dónde esta Chispa?”. Entonces me dijo, preocupada: “¿No la tienes tú?” Y yo le contesté: “Nooooooooo”. “Pero si la perra es la misma, ¡sólo le habíamos quitado el collar!”, me dijo, y yo salí corriendo a la panadería para ver si seguía allí.
La busqué por todas partes, pero no la encontraba. De repente, choqué con una mujer que me preguntó qué buscaba. Le dije: “¡A mi perra!” y me preguntó: “¿Cómo es tu perra?” Al final resultó que la perra ¡la tenía aquella mujer!
¡¡Qué alivio, mi Chispaa!!
Al final de la tarde le conté todo a mi padre y me dijo: “Ya has aprendido que no puedes dejar a la perra fuera
sin atar”. Y también le dijo a mi madre: “Y tú no puedes ir quitándole el collar a Chispa, jeje”.
